Llámala a las 2 de la madrugada. Contesta.
Habla con las manos libres. Tu voz no sale de tu teléfono.
Te responde con gestos y movimiento de labios, asiente, saluda y hace reverencias. Interrúmpela cuando quieras, aunque esté a media frase; los subtítulos en directo te acompañan.